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DE SER ESTUDIANTE DE AFS A SER MÉDICO EN LOS JUEGOS OLÍMPICOS: LA HISTORIA DE UN EX PARTICIPANTE DE AFS

Por Milena Miladinovic - AFS Internacional 
Traducido por Nicole Novoa - AFS Argentina & Uruguay

Fuente original en inglés

Trabajar como médico deportólogo para la delegación del Comité Olímpico Internacional (COI) en los Juegos de PyeongChang 2018 fue un sueño hecho realidad para Kentaro Onishi. Su viaje intercultural con AFS empezó en Japón cuando tenía 16 años. Hoy en día es un médico exitoso que vive en Estados Unidos y se prepara para trabajar nuevamente para las Olimpíadas, en los Juegos de Tokio 2020. En esta entrevista, Kentaro explica el impacto que su experiencia con AFS tuvo en su vida y en su elección de carrera.


¿Cómo decidiste estudiar en el extranjero con AFS?

Desde que era chico quería ser médico. Mi abuelo, que era el único médico en mi familia inmediata, siempre me dijo que, si bien es importante tener el conocimiento médico para tratar a los pacientes, es igual de importante empatizar con los pacientes y entender a aquellos que puedan sentirse vulnerables debido a alguna enfermedad. Para ser un buen médico sabía que tenía que estar expuesto a distintas formas de pensar y entender diversos trasfondos culturales y creencias.

En mi país natal, Japón, la solidaridad cultural era relativa y rara vez tenía una oportunidad para experimentar distintas culturas. Cuando tenía 16 años mi abuelo y mi mamá me sugirieron que considere hacer un viaje de intercambio con AFS. Al principio era intimidante pensar en estar lejos de mi casa por un año, pero estoy feliz de que las cosas hayan sucedido de la forma en la que sucedieron.

Luego del intercambio, ¿cómo impactó en tu vida la experiencia intercultural con AFS?

Mi año de intercambio estuvo lleno de autorreflexión y apreciación. La adaptación cultural nunca es fácil porque ver las cosas hechas de diferente manera es casi siempre estresante. Pero estos “desafíos” realmente me permitieron reflexionar sobre mis propios valores, fortalezas y debilidades.

Esta reflexión, creo yo, fue  un proceso necesario en el crecimiento individual para asumir la profesión de médico. Estoy muy agradecido por el apoyo que recibí de mi familia estadounidense, los Spencer,  y de amigos; sabía que ellos no estaban obligados a ayudar. Pero esta experiencia me permitió apreciar la importancia de ayudar a alguien que se encuentra “en la oscuridad” o luchando por algo. A veces eso no resuelve los problemas, sin embargo, el simple acto de que un amigo nos escuche puede hacer una gran diferencia. Obviamente, intento curar las enfermedades de mis pacientes pero trato de  recordar el poder de la amabilidad.

Durante mi intercambio corrí la maratón Big Sur (en California, EE.UU.), una de las maratones más hermosas del mundo. Ahora, organizo una carrera de relevos para personas de todas partes del planeta — sólo en este año se unieron personas de 57 países. Eso también es parte del impacto de mi intercambio con AFS — vuelvo a California todos los años para visitar a mi familia anfitriona, y así es como conocí a mi esposa. Ahora puedo devolver algo de lo que recibí y unir a las personas para esa hermosa carrera.

¿Ahora sos parte de los Juegos Olímpicos?

Si, fui delegado médico para la COI en los Juegos de PyeongChang. La oportunidad de servir y ayudar a la COI me puso en una “posición perfecta de AFS”: no tuve que escoger entre EE.UU. y Japón; mi deseo era ayudar a atletas de todas partes del mundo. Puse todos mis conocimientos en práctica, ya que sabía que era inusual tener esta oportunidad luego de haberme graduado hace tan sólo dos años (Kentaro Onishi completó las prácticas en medicina del deporte en la Clínica Mayo, Rochester).

Me sentí nuevamente como un AFSer en PyeongChang. No veía de dónde eran las personas pero sí cómo era su espíritu. Eso es lo que aprendí de AFS: a tomar a las personas como seres humanos y lo que representan, en lugar de juzgarlos por su nacionalidad o religión.

¿Cuáles son tus planes para el futuro?

Veo a la medicina del deporte como una especialidad que debe tratar a los individuos que tengan una actividad o algo puntual como meta. Y su nivel de desempeño no los define; voy a tratar de igual manera a aquellos que puedan correr una milla en 4 minutos y a aquellos que lo hagan en 15 minutos, siempre y cuando tengan una actividad o algo puntual como meta en la vida. El objetivo de correr una maratón en menos de 2.30 h no es más importante que el deseo de una persona que sufre de artritis de poder hacer una caminata con sus nietos sin dolor en las articulaciones. Busco prosperar para ser un médico cualificado y capaz de mantener un costado humano y de escuchar las preocupaciones de las personas.

¡Muchas gracias AFS!