Los educadores no poseemos ciertos sentimientos que nos lleven a comportarnos acorde con los modelos educativos con los modelos educativos ante la diversidad. El problema se magnifica porque nuestra práctica no se limita a nuestras vidas, sino que, por nuestra profesión, tenemos grupos de estudiantes que están ajo nuestras tutela y para los cuales servimos de modelo, esto es, la responsabilidad que asumimos al convertirnos en educadores tiene que llevar a reevaluar nuestra filosofía acerca de la vida y la ideología que orientan nuestros pensamientos y acciones.
Si no las cuestionamos conscientemente, no sabremos que nos impulsa a actuar en determinada forma y que mensaje estamos comunicando a nuestros estudiantes.
A continuación se presentan varios modelos educativos que los educadores podemos asumir ante la diversidad y que deben llevar a preguntarnos sobre el tipo de actitud tomada y la forma como actuamos frente a este tema:
- No hacer nada
- Marginalización
- Asimilación
- Multiculturalidad
- Interculturalidad
No hacer nada
El modelo de no hacer nada se materializa como indiferencia o como una posición “neutral” ante la diferencia, porque no equilibra ninguna desventaja inicial de algún grupo o de alguna persona y, en cambio, conduce a mantener las desigualdades sociales existentes. En la situación del maestro, éste pretende que el alumno de otra cultura no existe en la sala de clase. No lo integra o le presta atención especial. Por ello, esta postura no ofrece un modelo educativo válido como respuesta a las inquietudes de los maestros.
Marginalización
Marginalización es una posición que nos lleva a construir tiempos y espacios para “excluir” a los diferentes. Éste es el modelo conocido como segregación racial en Sudáfrica, el cual recalca las diferencias desde las desventajas, pues tolera exclusiones en los centros educativos. Así, se estructuran grupos de los que tienen “más dificultades” (los torpes) o las clases de quienes están trabajando en “recuperar logros” y que nunca alcanzan al grupo que se mueve más rápido, o los que son “elegidos” como los mejores. Según este modelo educativo, propiciamos la separación por grupos porque “es mejor para los estudiantes estar con los que son iguales a él”; además, tampoco cumple con nuestra visión de interculturalidad.
Asimilación
La asimilación se presenta principalmente en grupos de inmigrantes y supone su inmersión en la nueva cultura, de manera que todas sus capacidades se orientan a adaptarse a la nueva sociedad donde quiere vivir y deja atrás las características culturales propias.
En un sentido positivo, encontramos que en la asimilación el interés que se brinda a los inmigrantes se orienta hacia prácticas que permiten acceder a las mismas oportunidades y a los recursos que tienen las personas nativas de la región. En lo que negativo, supone el esfuerzo de renunciamiento a la propia cultura, lo cual potencia el peligro de “entras, o te quedas por fuera”.
Éste tampoco es un modelo educativo aceptable, porque al fin y al cabo, los otros y sus culturas no se aceptan; sólo se admiten si actúan, piensan y se comportan como nosotros.
Multiculturalismo
El multiculturalismo añade al interés del modelo anterior el respeto por las diferencias. Sin embargo, se puede crear un relativismo cultural peligroso donde “yo respeto tu cultura, mientras tú respetes la mía”, el cual conlleva a aceptar las desigualdades sociales de los que están en desventaja y al pretender “ser tolerantes y respetuosos de otras culturas”, no intentamos cuestionar la estructura social y cultural que nos rodea.
Aunque este modelo demuestra un avance, no satisface todas las exigencias de una sociedad abierta a la diversidad, como la que deseamos.
Interculturalidad
La interculturalidad reúne de la asimilación por las minorías, el respeto por la diferencia del multiculturalismo y además, intenta que:
- Se propicie un tiempo y un espacio común para que las personas de diferentes culturas no sólo tengan contacto, sino también encuentros.
- No solo se trabaje con las minorías, sino con las mayorías, tratando así de incidir en las discriminaciones institucionales, sociales y personales del conjunto social.
- Se impulse el conocimiento entre las diversas culturas que conviven juntas, aceptando las diferencias sociales como algo positivo y enriquecedor del entorno social.
- Se enseña a enfrentar los conflictos de forma positiva, sin negarlos; evidencia que al trabajar con ellos, se puede llegar a un cambio mejor.
- La interculturalidad representa el modelo educativo que es compatible con los deseos de vivir en un mundo mejor, en el cual se trabaje tanto en las minorías como las mayorías y por lo tanto, se hace posible incidir en todos los campos educativos.
La educación intercultural parte de los siguientes reconocimientos:
- Respeta la identidad del otro y reconoce y respeta los conocimientos que cada uno trae.
- Favorece el análisis crítico de la diferencia entre lo propio y lo ajeno y propicia el diálogo intercultural.
- Fomenta una crítica de lo negativo y lo positivo de cada cultura y propende por ideas de lo que debe superarse.
- Permite que se busquen los elementos que aporten más de cada cultura de los grupos participantes en el proceso educativo.
Sólo a partir de estos reconocimientos se pueden aplicar los procesos educativos basados en el principio de interculturalidad, los cuales deben expresarse en un trato de respeto mutuo, así como igualdad de oportunidades para las diversas culturas que se encuentren en el ámbito educativo.
