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Historias

Renato Meyer, realizó un intercambio anual en 1958 desde Argentina a USA

Estimados amigos de AFS:

Quiero comentarles sobre una experiencia singular que me toco vivir a fines de Junio y que comparti con mi familia AFS norteamericana. Creo que muestra los lazos y la union que se pueden forjar y que perduran a lo largo de los años gracias al programa tan exitoso como es el del intercambio cultural que hace mas de medio siglo lleva adelante AFS.
Practicamente coincidiendo con el aniversario de los 50 anos de mi estadia en Michigan con la familia de Neree D. Alix, ellos decidieron hacer una reunion de la que participaron todos los miembros de la familia: Evelyn Alix (94 anos, la madre cuya salud es perfecta) hijos, nietos y bisnietos, en total 41 personas incluyendome a mi que fui invitado para tan hermosa reunion. Nadie quiso perderse ese evento, para el que viajaron desde distintos puntos de los EE.UU. Hubo solo un nieto que no pudo asistir porque en el trabajo le negaron el permiso para tomarse unos dias. Casi asistencia perfecta!.
Durante 5 dias compartimos juegos, charlas, deportes, paseos y comidas en una hosteria frente al lago Michigan. El Portage Point Inn dio un marco perfecto para que la reunion fuera amena tanto para grandes como para los chicos. Un lago interno grande con una lancha para hacer esqui o barrenar con esos discos inflables, dunas para ejercitar las piernas y los pulmones, y a 5 minutos de caminata la costa este del Lago Michigan donde nos reunimos varias veces para ver la puesta del sol.
Como recuerdo les adjunto dos fotos, una de Evelyn con sus “seis hijos” (obviamente me incluyo), y otra con el “equipo” completo. Como broche de oro a alguien se le ocurrio hacer confeccionar remeras especiales que fueron distribuidas al comienzo de la semana y que utilizamos para las fotos!
Les envio un cordial saludo,

Renato Meyer

Romina Montaña, becada de AFS Argentina en Hong Kong

De Argentina a Hong Kong

Si hay algo que nunca dejé de lado fue soñar. Siempre tuve la idea de visitar lugares del mundo que solamente conocía a través de libros, pero al ser parte de una familia de clase media argentina, no siempre es tan fácil.

Mis padres siempre han tratado de darme lo mejor, incentivarme y enseñarme que hay veces que el esfuerzo del trabajo diario trae sus ventajas; yo lo comprobé el año pasado y gracias a AFS.

Cuando por primera vez compartí mis ideas de hacer un intercambio, lo primero que escuché fue: ” Muy linda la idea nena pero no podemos solventarlo”, no obstante algo en mí y mis deseos de descubrir el mundo fueron más fuertes y no me dejé estar: intenté conseguir una beca.

Antes de postularme a las becas de AFS probé por otros lados pero con muy mala suerte. Luego de la última quedé desmoralizada pero la llegada de la primera estudiante de intercambio de AFS a mi pueblo me cargó la pilas nuevamente. Por otro lado una de mis mejores amigas se iba a vivir su aventura, fue ella quien me dijo “probar no cuesta nada” y me dio a conocer el programa de becas de AFS que yo no conocía.

Ahora se puede decir que soy la persona más feliz de la Tierra, que si me preguntan realmente no puedo pedirle más a la vida. Estoy aquí, en lo que mis amigos llaman “lo más extremo del Lejano Oriente” cumpliendo el sueño de mi vida, compartiendo mi cultura con otra aún mucho más antigua y mística: la china. A esto puedo sumar el orgullo de ser la primera estudiante argentina que representa a AFS en Hong Kong; es un buen desafío.

Ser un estudiante de intercambio, no siempre significa lo mismo para todos y no todo es color de rosas. Por momentos las expectativas que se tenía con respecto a la escuela o a la familia difieren de lo real pero todas estas cosas te ponen a prueba para ver cómo te desenvuelves en lo desconocido y sin la ayuda de los tuyos. Puede que te cueste relacionarte, porque la gente y sus maneras son diferentes pero apreciarás el esfuerzo de cada día. También puede que aparezca un bichito llamado homesick (expresión que describe añorar el hogar y los seres queridos cuando se está ausente o lejos *) y que te preguntes qué hago acá, por qué no elegí otro país pero a medida que pasan los meses, cuando ya el tiempo pasa volando y evalúas todas las cosas que has ganado verás que la experiencia de todos los momentos fueron únicas y de todo se aprende algo y eso es lo que para mí significa un intercambio exitoso.

No sólo aprender un nuevo idioma es bueno, desde mi punto de vista lo más emocionante es aprender sobre uno mismo, hay veces en que te sorprendes al ver que pudiste realizar tantas cosas que antes te parecían imposibles.

Cuando llegues al último tramo del camino verás que nada fue en vano, que terminaste aceptando aquello que te parecía raro o tonto (y que en realidad sólo era diferente) y que has cumplido con el objetivo que promueve AFS: el entendimiento entre diferentes culturas para vivir en un mundo mejor.

Mi experiencia en Hong Kong está por concluir y la mezcla de emociones dentro de mí es inmensa; tengo ganas de volver porque extraño a los míos, mi lengua y las cosas que estoy acostumbrada a hacer y acá no puedo pero por otro lado siento un dolor tremendo porque tengo que alejarme de una familia a la que quiero con toda mi alma y de los otros estudiantes de intercambio con quienes construí una amistad enorme, aunque no pierdo las esperanzas de un futuro reencuentro.

Ahora te invito a vos, si a vos que estuviste leyendo esto, si es que todavía no soñaste, ¿no será ya hora de comenzar? Si hay algo que la vida me ha enseñado es que nada es imposible, solo toma tiempo y esfuerzo.

Me despido y acordate que AFS abre las puertas a tus sueños.

Romina Montaña

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