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Historias

Testimonio de Azucena Alija, docente de Río Cuarto, Argentina.

Llegué a Estados Unidos por intermedio de AFS, becada por la Fundación Otto Bremer, para incorporarme a una institución educativa y vivir la experiencia del Programa para Docentes Visitantes durante un semestre.
La primera semana estuve en Nueva York, alojada en la residencia universitaria de Long Island, compartiendo las inquietudes y expectativas junto a docentes de China, Tailandia, Brasil, Perú, Honduras y Panamá.
Gracias a la Fundación Otto Bremer puedo convivir en una sociedad diferente, con valores que la tornan muy particular. Desde mi llegada al Estado de Minnesota, vivo en Faribault, en la zona rural de la ciudad.
El amplio reconocimiento a mi trayectoria profesional me permite desplegar una serie de actividades que no son comunes para los que visitan el país en calidad de docentes. Desarrollo mi experiencia educativa en Waterville Elysian Morristown School –WEM-, una institución caracterizada por su amplia oferta educativa. WEM está organizada para la atención pública y gratuita de los tres niveles del Sistema Educativo, distinguida con cinco estrellas por el Ministerio de Educación por atender la diversidad.

Mi actividad educativa se distribuye en dos niveles del sistema. Durante la mañana en el Nivel Primario y por las tardes en el Nivel Secundario Superior. En el Nivel Primario acompaño al Director en la gestión institucional, y administro los test que orientan el desarrollo del currículo durante el año lectivo. Próximamente realizaré observaciones en las aulas. En el Nivel Medio Superior trabajo en el Departamento de Inglés, colaborando en el apoyo a los alumnos que tienen dificultades para estudiar y he administrado también los tests a los alumnos.
He realizado la presentación de mi país en general y de mi ciudad en particular ante toda la comunidad educativa. Mi relación con los docentes, con los profesionales adscriptos a la institución y con los alumnos es excelente.

He recorrido muchos lugares del estado de Minnesota, como Saint Paul y Minneapolis y he viajado con mi familia anfitriona hasta el Lago Superior, visitando, de paso, campos en la Selva del Norte de Minnesota. También he viajado a los Estados de Iowa y Missouri, visitando importantes centros culturales, como Branson y Madison County. Diariamente tengo encuentros con los vecinos y he participado de actividades voluntarias para colaborar con la preservación de los recursos naturales del Lago Cannon.
Esta experiencia es posible gracias al reconocimiento de AFS, quienes gestionaron ante la Fundación Otto Bremer el subsidio necesario para mi estadía de seis meses en este país del norte del continente americano.

En estos momentos se llevan a cabo las Conferencias escolares, con motivo de celebrarse la Internacional Education Week, en la cual expongo sobre Argentina y AFS Intercultural Exchange Program.
La semana próxima tendré un encuentro con AFS y la Fundación Otto Bremen, en Saint Paul, para evaluar la experiencia educativa como docente visitante en Estados Unidos.

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*Desde Chivilcoy hacia los Estados Unidos*

”Cuando decir muchas gracias parece que no alcanza”

El 28 de diciembre pasado recibí un e-mail que me confirmaba como titular para viajar a algún lugar de los EE. UU. donde permanecería un mes para asistir también a clases de Inglés. En ese momento me invadió una hermosa sensación de placer, ¡¡¡¡era la primera vez que ganaba algo!!!! y encima tan grande. Pensar en lo que vendría desde ese momento en adelante era algo que no tenía límites (el pasaporte, la visa, los regalos y la gente que me ayudaría a conseguir todo esto).

A medida que pasaba el tiempo se reconstruía en mí el cómo había llegado hasta aquí. Recordé las horas de trabajo cuando un promotor dejó en la dirección del colegio un afiche que decía “AFS te lleva a buen Puerto”, y a continuación las bases de un concurso que por su tema resultó movilizador. Además, la interculturalidad era el eje de trabajo que se había elegido en nuestro colegio para el año 2007. Pusimos el afiche a la vista y dijimos que estábamos dispuestos a hacer la tutoría de los grupos que surgieran. Así aparecieron dos y luego…ya fue solo disfrutar del clima de trabajo que se había generado… ¿Qué lugar elegir? ¿Cómo hacer una revista? ¿Qué es la interculturalidad? ¿Cómo organizar el grupo, cómo dividir tareas? ¿Cuál sería el mejor diseño? ¿A quiénes entrevistar? ¿Cuáles son las mejores fotos? ¿Cuándo reunirse?... Y si teníamos dudas, había que consultar a la Editorial. Siempre del otro lado del teléfono encontramos apoyo, guía y paciencia. Así fue hasta que pudimos enviar nuestros trabajos y luego de un corto tiempo fue realmente un orgullo saber que estábamos junto a grupos que de norte a sur y de este a oeste representaban a distintos lugares de la Argentina. Después fue el turno de AFS hasta llegar al resultado.

Yo tengo 40 años y desde mi adolescencia soñé con una experiencia de intercambio, que no estaba entre las posibilidades que pudieran brindarme mis padres, obreros sacrificados para que sus hijos estudien. En diciembre del 2007 Puerto de Palos y AFS desempolvaron aquel sueño adolescente y pude vivir un mes en Chardon, Estado de Ohio en Estados Unidos, a pocos minutos de Cleveland sobre la Costa del Lago Erie. En la Casa de la Familia Bullard estuve como en la mía. Ellos me llevaban a la escuela todos los días, junto a sus hijas Ana y Elizabeth. En todo momento hacían cosas para que yo conociera “el estilo americano de vida”: el desayuno, la cena de las 5 de la tarde, el almuerzo en el auto, el respeto a las normas de tránsito, el trato a la autoridad, el saludo a su bandera, el cuidado de la naturaleza, las flores, los pájaros, los venados, las ardillas. También fue esencial el papel de mi tutora, la Sra. Neumann, miembro de AFS, quien coordinaba mis actividades durante el día. La mejor fue cuando me llevó a la escuela elemental a compartir una clase con niños muy pequeños.
Y así fueron pasando los días de febrero del año 2008, los inolvidables, los soñados desde mis 14 años…

Hoy aún sigo procesando la experiencia y pienso en su magnitud cada vez que me recuerdo por ejemplo en el aeropuerto de Atlanta, con una valija llena de cultura argentina (un poncho pampa, trenzados de tiento, cerámica e imágenes de cultura aborigen, artículos de cuero, música norteña, chamamé, sureña y tango, fotos de mi familia, yerba, mate y dulce de leche, artículos de telar, etc.). Siempre sentí que iban conmigo mi colegio, mis alumnos, los colegas que fueron tutores de otras revistas, sus alumnos, que no conozco pero que es como si los conociera porque nos une el espíritu de haber trabajado por un concepto que es el de interculturalidad, que solo puede hacerse si entendemos que es una actitud, hasta que fui conciente de que no sólo era mi hermosa ciudad, sino el país el que viajaba conmigo.

Pienso siempre en la grandeza de esta oportunidad y en cuál es la mejor manera de expresar a Puerto de Palos y a AFS que no resignen la experiencia. Que es maravillosa para un docente del nivel secundario, que no puede acceder a otras propuestas de capacitación en el exterior porque no solo es una cuestión de dinero sino que ni aún el Estatuto del Docente permite que lo haga sin resignar su sueldo.

Por último, pienso que si a los 16 años soñaba con un viaje de intercambio porque me parecía que tenía algo de aventura, ahora lo planteo en la convicción de que es una vivencia necesaria en la formación integral de las personas.

Por ello es que hoy siento que solo puedo decir muchas gracias por esta experiencia, aunque me parece que no me alcanza para expresar todo lo que Chardon significa para mí.

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Iris Cordoba, profesora becada de AFS en Estados Unidos.

Mi nombre es Iris Cordoba. Soy de la hermosa ciudad de Río Cuarto, Córdoba, y estoy viviendo gracias a AFS una experiencia increíble.

Soy profesora de Ingles y trabajo hace ya varios años dando clases en distintos lugares y diferentes niveles, siempre con la esperanza de poder ahorrar el dinero suficiente como para poder viajar y conocer otras culturas, otros lugares, diferentes modos de enseñar…

Y aquí estoy ahora, en un lugar pequeñito llamado Yantis, en el estado de Texas, Estados Unidos. Llegue hace apenas dos semanas y estoy enseñando en una escuela secundaria. Esta experiencia es enriquecedora no solo para mi, sino para quienes me reciben en su casa, y los estudiantes con los que estoy cada día. Tengo la oportunidad de mostrarles nuestra cultura, todo lo que nuestro país tiene para ofrecer y toda su belleza.

Al mismo tiempo estoy aprendiendo mucho de las costumbres norteamericanas, sus comidas y su estilo de vida, lo cual es realmente muy interesante. La experiencia que estoy viviendo es hermosa y creo que jamás voy a olvidar todo lo que estoy viviendo aquí. Y todo esto ha sido posible gracias a AFS, que me otorgo una beca para poder realizar el viaje y trabajar en Yantis durante un semestre.

A todos ustedes que siempre soñaron, como yo, poder hacer un intercambio de este tipo, no lo duden, contáctense con AFS y asesórense acerca del Programa Visiting Teachers, no se van a arrepentir!

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Evangelina Garrappa, profesora enviada por AFS a Estados Unidos

Armar una valija para viajar por un cuatrimestre al exterior no es cosa sencilla. No se trata sólo de poner la ropa adecuada y los regalos pertinentes, sino de hacer un esfuerzo para que todo lo que uno soñó, ansió, esperó, anheló y por qué no, dudó, enfrentó, temió, encuentre su lugar también. Así, los veinte kilos de límite de peso resultan tan escasos.

Manchester en Maine, Estados Unidos, no aparece en los mapas. Con el Google Earth pude encontrar que estaba atravesado por una ruta, la 202, y vi también que había una estación de bomberos y una escuela primaria. Eso era todo. Con esa idea y sabiendo que me esperaba una pareja de jubilados voluntarios de AFS como anfitriones, partimos mi valija y yo en agosto de 2008.

Hoy, Manchester en Maine, es mucho más que un punto en el mapa, es mi pueblo sin veredas, con muchas iglesias, lagos y árboles que en otoño brillan y destellan y donde las langostas son como nuestro asado. La pareja de jubilados voluntarios es además, mi familia y la escuela y sus alumnos son mi escuela y mis alumnos. Y esta sensación de pertenencia es sencillamente maravillosa.

Tuve la suerte de trabajar en Machester Elementary School. Es una escuela modelo en el estado de Maine, altamente reconocida por la excelente labor que realizan sus docentes y director. Crearon para mí una materia especial llamada “Cultura Argentina”, por lo que durante mi estadía pude trabajar con los alumnos de todos los cursos, analizando las diferencias y semejanzas culturales de los dos países, posibilitando que los alumnos tuvieran un primer acercamiento a lo diferente, al otro, a lo desconocido. Así, entre otras cosas, trabajamos con danza, música, sistemas educativos, flora y fauna, moneda, costumbres, literatura.

El intercambio diario con profesores de distintas asignaturas, con los padres y los alumnos hizo que cada minuto se convirtiera en una situación de aprendizaje. También resulta muy estimulante poder ser transmisor de experiencias educativas argentinas, que son escuchadas con interés.

Más allá de nuestro aporte en la escuela, son impensables las conexiones que se establecen con la comunidad que nos recibe. Pudimos organizar un taller de enseñanza de inglés como segunda lengua para aquellas docentes que luego de jubilarse ven a esta tarea como una opción para realizar trabajo voluntario y estuvimos trabajando con los latinos de la zona. También pude dar clases de español para gente que trabaja en ONGs con hablantes hispanos y adultos en general.

También me fue posible tomar clases en una universidad cercana, por lo que pude interaccionar con estudiantes jóvenes y con profesores de otro nivel educativo. Para mi formación profesional, ésta ha constituido una oportunidad única.

Participé activamente en uno de los momentos más importantes de la historia democrática de Estados Unidos, la elección de Barack Obama como presidente. Fue una experiencia que servirá en mi futuro camino docente, dado que es importante nutrirse de vivencias que luego podamos llevar a nuestras aulas y multiplicar así infinitas veces la riqueza de estos intercambios.

En este programa, no sólo practicamos el idioma y profundizamos nuestras ideas acerca de la cultura norteamericana, sino que también conocimos acerca de otras culturas: mis compañeras chinas y tailandesas fueron las que posibilitaron acercarme a un Asia totalmente desconocido para mí. Sin dudas, estos aprendizajes una vez compartidos con todos mis alumnos argentinos, seguirán aportando a la construcción del entendimiento entre culturas.

Fui estudiante de intercambio anual por AFS en Iowa en el periodo 1997- 1998. Viví con una familia dedicada al trabajo agropecuario en un pueblo muy pequeño denominado Monticello. Fue un año maravilloso y desde mi regreso soñaba con volver. Haber podido concretar este sueño y visitar a mi familia, conocer a mis sobrinos y a las esposas de mis hermanos, reconocer mi habitación tal cual la recordaba, hacer las galletitas de chocolate con mi abuela y mis tías, recorrer las aulas de la escuela, volver a ordeñar y a cosechar; es una parte importante de mi experiencia, que prueba que las familias que AFS nos permite conocer son para siempre.

Quiero agradecer profundamente esta oportunidad que con tanto esfuerzo me brindó AFS y que me ha transformado como docente, como persona, como ciudadana. Ojalá sean muchos los que puedan acceder al Visiting Teachers Program!

Se reafirma mi compromiso como voluntaria en esta organización que trabaja día a día en la creación de un mundo mejor, más justo, fomentando el diálogo entre personas, que en definitiva es el diálogo entre países. Estoy convencida de que esta tarea de cambiar el mundo de a una persona a la vez es el aporte más valioso que se puede realizar a la paz.

Armar una valija para volver a nuestro país luego de haber participado de una experiencia de intercambio docente en el extranjero no es cosa sencilla. No se trata sólo de traer la ropa que llevamos y los regalos de rigor, sino de hacer un esfuerzo para que todo lo que uno aprendió, vivió, experimentó, conoció, creció, encuentre su lugar también. Así, los veinte kilos de límite de peso resultan tan escasos.

Evangelina Garrappa
Profesora de Inglés
Rafaela- Santa Fe.

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Testimonio de Silvia Orona

El 8 de enero regresé de los Estados Unidos, después de participar durante un semestre en el Programa Visiting Teacher, a cargo de la organización sin fines de lucro American Field Service (AFS).
Enseño español a extranjeros y cuando me postulé trabajaba en un instituto para estudiantes estadounidenses que realizan pasantías en universidades argentinas. Era mi oportunidad para conocerlos en su entorno, particularmente el escolar, ya que me revelaría las prácticas educativas a las que estaban acostumbrados para adecuarme de un modo más preciso a sus inquietudes.
Mi lugar de destino fue Schenectady, una ciudad muy agradable y tranquila del Estado de Nueva York. Allí asistí, gracias también a su directora Barbara Coffey, a Howe International Magnet School, considerada la mejor de las trece escuelas elementales estatales de la ciudad. Los alumnos provienen en su mayoría de familias de escasos recursos, de distintas razas, religiones y países. Comencé entonces mi experiencia de la mejor manera: en un ambiente multicultural y asistiendo a la maestra de niños de 4 y 5 años que iniciaban su etapa escolar y estaban tan perdidos y extrañados como yo, por lo que la ayuda fue mutua. Nunca antes había trabajado con chicos tan pequeños. Hoy están entre quienes más extraño, y no es para menos: hicieron que recuperara estrategias pedagógicas de viejas épocas y que descubriera facetas mías desconocidas, como bailar y cantar en público. Me encantó compartir sus vidas.
En la escuela me asombraron el equipamiento y la decoración de las aulas, la calidad y cantidad de material didáctico, los recursos tecnológicos, la existencia de asistentes de maestros, la gran apertura multicultural y la planificación de actividades, basada en el dinamismo que otorga la variedad y la oposición, la diferencia en la duración de las clases y el cambio de escenario (biblioteca, gimnasio, parque de juegos, sala de arte, salón de música, así como salas de escritura, lectura, expresión oral para quienes presentan dificultades). A su vez, los docentes utilizan muchas técnicas de motivación, atención y transmisión de hábitos, como apagar y prender la luz, palmear consignas rítmicas, interrumpir la clase para guiar unos minutos de ejercicios físicos, cantar con los alumnos canciones que fomentan el desarrollo de fortalezas (ej. I can do it) o de conductas de respeto hacia los demás. De mi mentor, Eric Handel, aprendí nuevos recursos pedagógicos y tecnológicos para la enseñanza de español a niños. Además, profesores de secundaria de otros colegios me invitaron a observarlos, a hacer presentaciones a sus estudiantes y a distintos acontecimientos escolares.
El aporte personal fue igual de invalorable (por razones de espacio menciono solo algunos casos). Admiro a las familias anfitrionas, que me abrieron las puertas de sus hogares sin reparos y con plena confianza. En Schenectady, Carol Lupo me ayudó a insertarme en las actividades del lugar, torneos deportivos, conciertos, reuniones familiares y de amigos, aportándome siempre soluciones. Disfruté muchísimo la compañía de Susie Hayes y familia, los viajes y las estadías en Siracusa con otros familiares. Nunca olvidaré las charlas de sobremesa con la familia Ditre, en Maine; juntos armamos empanadas y mi atuendo para bailar tango en el show de talentos. Gracias a Ginger Seereiter y Janeann Haggerty, pudimos conocer Buffalo camino a las Cataratas del Niágara. Y recuerdos muy gratos tengo también de Cathie Currin la coordinadora de mi región, de las reuniones en su hogar endulzadas con su música, que afianzaron la amistad entre el grupo de maestros y nos relacionó con la comunidad, como la iglesia universalista de Saratoga. Le agradezco haber confiado en mí y haber podido hablar de la Argentina al grupo American Association of University Women.
Viajé habiendo reforzado los conocimientos de mi país, al representarlo, y con muchos presupuestos que allá fueron modificándose. Volví con la certeza de que esta experiencia supera la capacitación académica y la comprensión de una cultura: con otra imagen de USA, de la Argentina y de mí misma; con muchos ejemplos y opciones de vida, con más amigos y recetas de cocina. Espero también haber dejado alguito más que gauchos pintados con crayones y mates de arcilla en la clase de arte.
Muchas gracias a AFS por permitirme cumplir un sueño que creí imposible.

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MI TESTIMONIO ACERCA DE MI EXPERIENCIA EN EEUU

Mi deseo de conocer los EEUU de Norteamérica se vio realizado desde el momento que fue aceptada mi propuesta por AFS y se dieron las condiciones para acceder a la beca que me permitió el contacto con ese país.

Deslumbrada con una geografía de rascacielos, una ciudad organizada y espaciosamente dilatada, viví el encanto de Nueva York. Palpitar al ritmo de su gente, recorrer sus avenidas y lugares emblemáticos en un paisaje urbano nunca visto, brindó a mi percepción y sentimientos la viva sensación de palpar el primer mundo.

La megalópolis y sus habitantes me recibieron con los brazos abiertos invitándome a la contemplación, a la admiración de todo el posibilismo humano y su genio creador, para construir una ciudad en la que la vida cotidiana y la tecnología conviven plenamente en una simbiosis de armonía.

Mi estada posterior en el país me brindó conocer distintos paisajes, formas y coloridos. Observar las moles montañosas del oeste, el trazado agrario del paisaje rural, la belleza lacustre. La nieve, su caída y acumulación me devolvió el tiempo del juego de mi niñez e inaugurar el maravilloso paisaje blanco de una Navidad jamás vivenciada. Una suma de mosaicos paisajísticos me exhibieron un país geográficamente opulento de opciones al deleite de quien lo visita.

Desde mi rol de docente pude observar la organización perfecta para que, quienes se dedican a esta tarea, puedan gozar de las comodidades que brindan las instituciones educativas en su infraestructura. Asimismo los alumnos, en completo confort, contando con los elementos necesarios, pueden emprender el camino del conocimiento con los ingredientes materiales facilitadores del proceso de enseñanza y aprendizaje.

Un país que no escatima fondos a la educación, revela que ese esfuerzo e inversión es altamente válido, ya que el producto de las aulas, en un futuro, radica su vida y su experiencia al provecho de su país. Se refleja así la grata recompensa de haber recibido una buena educación – formación y la devolución de esas capacidades ofrecidas a su Estado en las múltiples facetas que el hombre americano es capaz de entregar.

Por otra parte el contacto con docentes de diversas especialidades me propició la experiencia de compartir vivencias, intercambiar prácticas educativas, metodologías, bibliografías y demás categorías, en un marco de cordialidad. Poder ofrecer a mis colegas mi cúmulo de hábitos y destrezas aplicadas en el aula, y recibir de ellos otras nuevas, me facilitó un caudal de saberes que en otro espacio geográfico no hubiese sido tal vez posible.
En mi mente, como Platero portaba en sus alforjas, traje un equipaje de novedades, que ya en mi país, puedo desarrollar en las aulas con la total seguridad de que fueron llevadas a la práctica, allá, y con éxito. Esta retroalimentación entre colegas me ha favorecido un alimento tanto espiritual como profesional de muy alto valor.
Capítulo aparte merece destacar el ambiente de cordialidad, de calor hogareño que me brindó la familia……………..la cual me acogió en su hogar como un miembro más de su entorno.
Además de palpar la comodidad de su casa, vivencié la calidez humana que allí se respira, los roles de sus miembros, bien delimitados y desarrollados con respeto, la convivencia armónica, el amor entre sus miembros y el hecho de compartir todo con la misma intensidad de una hija más.

Resumiendo, puedo afirmar con toda honestidad, que durante seis meses habité el paraíso que siempre soñé, el que mi inquietud de docente me llevaba a conocer, y el que la realidad me mostró tal cual mis expectativas me señalaban.
No podrá la memoria borrar lo que he vivido con el sentimiento y el corazón.
Muchas gracias AFS por la concreción de esta realidad maravillosa.

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